La gran barrera de Coral, Australia
La Gran Barrera de Arrecifes de Australia (Ofertas Australia) se extiende a lo largo de 2.300 kilómetros y constituye la mayor estructura jamás construida por seres vivos. Lo mismo que la Gran Muralla china, es perfectamente visible desde la luna. Su superficie, mayor que todas las Islas Británicas, está compuesta por casi 3.000 arrecifes distintos. La vida…
…que contiene este formidable complejo de corales es inimaginable; su colorido, belleza y variedad de formas, insuperable. Desde 1981 está considerado Patrimonio de la Humanidad y debidamente protegido para que su delicado equilibrio no se vea afectado por la acción del hombre.
Al Norte del estado australiano de Queensland se encuentran también las selvas más arcaicas del mundo. Su antigüedad se estima en más de 300 millones de años y contienen algunas de las plantas más primitivas que se conocen. Entre su exótica vegetación de intensos verdes, abundan las hojas de tamaño descomunal. Esta selva, atravesada por el río Daintree, se transforma gradualmente, en su desembocadura, en un manglar infestado de enormes cocodrilos de agua dulce y salada. Los expertos dicen que la interacción entre ambos ecosistemas es de extraordinaria importancia, ya que los arrecifes se encuentran aquí en su punto más cercano a la costa. (Viajes a Nueva Zelanda)
Desde la inmensa playa solitaria en que los dos habitats mantienen su misterioso romance, se divisa el cabo Tribulaciones, un entrante que marcó el fin de la buena fortuna para el intrépido Cook. Allí comenzaron sus problemas al adentrarse en los difíciles bajíos del Mar de Coral. Esta concentración de historia y naturaleza es sólo parte de todo lo que ofrece Queensland a sus visitantes. La capital, Brisbane, es una ciudad sureña, de ritmo lento y camisa arremangada. Como todos los asentamientos australianos comenzó siendo una colonia penal, para terminar convirtiéndose en el centro de la zona más turística del continente austral. Al sur de Brisbane se extiende la Costa Dorada, una sucesión de magníficas playas festoneadas de rascacielos que nos recuerdan con horror los orígenes de Torremolinos o Benidorm. Allí acuden los australianos a veranear en masa y practicar el surf. Al norte, se halla la Costa del Sol, que goza de más prestigio y exclusividad, sobre todo el enclave de Noosa Heads.
En el Mar de Coral, esas aguas superficiales que se extienden desde la costa oriental de Queensland hasta la Gran Barrera exterior, a más de 100 kilómetros de distancia, hay numerosas islas habitadas que permiten aproximarse mejor a la experiencia de los arrecifes. Algunas, como Frasier, presentan singularidades insólitas, como sus lagunas de aguas transparentes en medio de un desierto de dunas. Otras, como Hamilton Island, tienen el caché de lo exclusivo y preservan en su estado original más del 80% de la isla, morada feliz de pequeños canguros (ualabís), que tras la puesta del sol invaden los jardines y las playas.
PLAYAS SOLITARIAS. Desde Hamilton Island hay excursiones diarias en catamarán a los arrecifes de la Gran Barrera exterior, como también los hay a las increíbles playas solitarias de Whitehaven. El mar, la belleza de las islas, la extraordinaria blancura de las arenas de coral, las playas vírgenes en que uno desembarca, todo contribuye a disfrutar cada minuto, pero la verdadera experiencia de la Gran Barrera no llega hasta que uno se sumerge en sus aguas transparentes y contempla extasiado las bellezas submarinas.
Curiosamente, el buceo en la Gran Barrera exterior hay que efectuarlo desde un barco o desde una plataforma flotante, porque siendo un coral tan joven aún no ha crecido ninguna isla allí. Aunque teóricamente se puede acceder a la Barrera por cualquier punto de su larga extensión, en la práctica sólo hay unos pocos accesos organizados. Los puntos tradicionales son Cairns y Port Douglas. Desde allí, se puede llegar en hora y media al bello arrecife de Agincourt. No voy a intentar describir lo que se siente en ese fascinante mundo submarino porque es una emoción que cada uno vive a su manera, baste decir que la imaginación más desembridada no alcanza a anticipar la gran variedad de formas y criaturas que uno puede contemplar, ni tampoco los colores.
En el Nordeste de Queensland la vida se dilata, las distancias se agrandan, la naturaleza se impone y uno sabe que vive en el confín de la civilización. Con el desierto a la espalda y las selvas tropicales extendiéndose hacia el Norte, las poblaciones escasean. Desde Cairns hasta Bamaga, la ciudad más septentrional, hay más de 900 kilómetros de pistas de tierra, selvas y montañas. Hacia el interior, la Gran Sabana, una llanura de tierras semiáridas que se extiende hasta el golfo de Carpentaria, apenas alberga media docena de pueblos. Pero hay más Parques Nacionales que en cualquier otro lugar del continente.
A 60 kilómetros de Cairns se encuentra Port Douglas, uno de los secretos mejor guardados de Australia. No es más que un pueblo pequeño entre la selva y el mar y prácticamente sólo cuenta con una calle principal. Pero todo tiene estilo en esta localidad de turismo selecto, puerta de entrada a la Gran Barrera, metáfora y compendio de la nueva Australia que quiere darse a conocer al mundo.
Y una última recomendación: recorrer Australia requiere tiempo y dinero, pero muchos jóvenes cogen su mochila y se ponen en marcha hacia un país que ofrece un clima ideal, transporte, comida y alojamiento baratísimos para quienes prefieren viajar de este modo.


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